Las personas molestas

Cuando ayudar te drena, ¿cómo proteger tu energía?

¿Alguna vez te ha pasado que alguien te pide ayuda y, en lugar de sentir satisfacción, te sientes irritada, resentida o agotada? Es una sensación muy común, especialmente con esas personas que, irónicamente, no siempre te han tratado bien en el pasado.
Podría ser un familiar, un vecino o un compañero. Esa persona que, cuando necesita algo, te busca, pero en otras ocasiones te ignora, te critica o incluso te ha hecho sentir mal. Y tú, por inercia o por no querer sentirte «mala», acabas cediendo… y luego te queda esa sensación de vacío o enojo.

¿Por qué sucede esto? No se trata de que seas «mala» por no querer ayudar. Se trata de una fuga de energía. Cuando una persona te ha hecho daño (humillado, criticado, desvalorizado) y luego te pide algo, se genera un lazo emocional no resuelto. Al ceder a su pedido sin haber sanado ese lazo, esa persona, sin darse cuenta, se convierte en un «drenaje energético» para ti. No te están pidiendo ayuda; están pidiendo tu validación y tu paz, que no te dieron antes.

Las señales de alerta:

Su ayuda es recurrente y casi siempre sobre lo mismo (celular, trámites, etc.).
Sientes un nudo en el estómago o una incomodidad cuando ves su llamada o mensaje.
Te enojas contigo misma después de haber cedido.
Te sientes agotada o sin ganas después de la interacción.

¿Cómo protegerte sin ser «grosera»?
No tienes que dar explicaciones extensas ni entrar en conflicto. Tienes derecho a proteger tu paz.

Reconoce el patrón: Date cuenta de que esta situación te agota. No es tu obligación arreglar los problemas de alguien que no te honra.

Crea distancia (física y emocional):

  • En persona: Si te cruzas, sé cordial pero breve y ocupada. «Hola, disculpa, ahora mismo estoy a full con un proyecto/estudio. No puedo detenerme.»
  • Por teléfono/WhatsApp: No tienes que responder de inmediato. Puedes demorar la respuesta, o responder con un mensaje simple y directo que cierre la puerta amablemente. «Disculpa, pero no manejo bien eso del celular/computadora y no te podría ayudar con eso.» (No des más detalles).

Prioriza tu paz: Cada vez que sientas el impulso de ceder, recuerda: «Mi paz y mi energía son sagradas. Yo elijo dónde las invierto.» Si decir «no» (o «no puedo») te da paz, es la decisión correcta.

Regla de Oro: Cero Inversión Emocional. Si te llama para un problema de celular, respóndele como si fueras un contestador automático. No preguntes, no te rías, no muestres empatía. Sé un NPC neutral para esa persona.



Recuerda: Proteger tu energía no es egoísmo; es autocuidado. Cuando tú estás llena de energía, tienes mucho más para dar genuinamente a las personas que sí te valoran y te elevan.