La trampa de la atención: Si las Redes Sociales son gratis, ¿cuál es el verdadero producto?

Pocas creaciones en la historia moderna han sido tan efectivas y transformadoras como las redes sociales. Su impacto se compara incluso con hitos históricos fundamentales como la entrega de la Biblia o la creación del Nuevo Testamento.

Sin embargo, esta omnipresencia, ejemplificada por empresas como Facebook (que en su momento generó infraestructura de internet para posicionarse globalmente, haciendo que mucha gente en África piense que internet es Facebook), nos obliga a preguntarnos: ¿cuál es el costo real de usarlas?

El Dilema Social: ¿Quién es el Cliente?
La gran pregunta que surge de la lógica del mercado es: si usar Facebook, Instagram, TikTok o YouTube es gratis, ¿cómo generan valor estas empresas?.

El documental The Social Dilemma (2020) expone esta realidad, mostrando cómo la inteligencia artificial decide qué notificaciones segmentadas mostrar a cada usuario. La respuesta es simple pero escalofriante: las redes sociales no son gratis porque el usuario no es el cliente. En realidad, nosotros somos el producto que está en venta.

Para que una empresa tenga valor, debe haber un intercambio (servicio o bien por dinero). En este caso, el contenido es generado gratuitamente por los propios usuarios. Entonces, si no estamos pagando, ¿quién lo hace? Los usuarios reales de las redes sociales son las empresas de publicidad. Lo que estas corporaciones venden es nuestra atención.

La Diversión: Distracción del Juego Interno
Las redes sociales han sido creadas de manera tan efectiva que hacen que los «jugadores pierdan el juego». El juego, en este contexto, se trata de «ir hacia dentro» (la búsqueda interna). Por lo tanto, la estrategia del oponente es simple: buscar la forma de captar tu atención para que vayas hacia afuera.
Esta captura de atención se conoce como diversión, un término que el origen militar define como aquello que distrae y desvía la atención. El mero hecho de dedicar tiempo a scrollear ya es nocivo porque nos distrae de la realidad y del presente.

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La Falsedad de la Geometría Mental
La toxicidad de las redes se amplifica cuando la persona, buscando la aprobación externa, se convierte en un generador de contenido. Las personas publican fotos con filtros que no expresan sus verdaderas emociones o fingen una realidad irreal. Es común ver a gente alterando su estado de ánimo natural para posar «todos felices» solo para la foto de Instagram. Después de subir una foto, la persona no hace otra cosa más que mirar si le dieron «un corazoncito» o un comentario.
Este comportamiento genera una geometría mental expansiva hacia algo no real, lo cual es problemático.
Además de la falsedad, el costo más grave es el desperdicio de vida. La gente no se da cuenta de que mientras está scrolling fotos en un ciclo adictivo de dopamina, también está scrolling días de su vida. Este vacío es precisamente lo que la persona siente tras media hora o una hora de scrolling.

Voluntariedad y Falsa Fama
Es crucial recordar que, aunque las redes sociales sean una trampa máxima, las tecnologías son inherentemente neutras. Por lo tanto, el único culpable de que la red social esté «robando tu vida» es el propio usuario, ya que participa en ella voluntariamente.
Esta participación voluntaria se manifiesta también en la locura de la proyección externa. Hay una búsqueda por ser visto, por atraer la atención y, en ocasiones, por despertar envidia. Esto se ve en aquellos que intentan mostrar una vida irreal (como pararse junto a un auto caro para fingir que es suyo) o en aquellos que llegan al extremo de comprar seguidores o pagar para obtener un «tilde azul» con la ilusión de sentirse famosos.

Una Llamada a la Consciencia
El consejo mínimo para mitigar esta trampa es simple: estar al tanto de la cantidad de horas que le dedicas a las redes. Es un buen ejercicio revisar la función de «tiempo de pantalla» de tu teléfono, segmentado por aplicaciones.
Si decides pasar tiempo en ellas, hazlo con la conducta consciente de que estás «desperdiciando tiempo de juego y tiempo que me puede servir en mi vida para distraerme». Lo importante es la consciencia; si te vas a sentar a distraerte, que sea intencional, y no solo por inercia

Ver video de Javier Wolcoff