Hoy les traigo un post sobre algo que me pasa mucho y no puedo controlar: El enojo. Con base en lecturas y videos de Javier Wolcoff y el Transurfing de Vadim Zeland

¿Cómo dejar de estar a la defensiva?
Dos grandes pensadores, Vadim Zeland y Javier Wolcoff, nos dan las claves más simples para desarmar esa coraza.
Suelta la «Importancia»
Para Zeland, nos ponemos a la defensiva porque le damos demasiada Importancia a la crítica, a la opinión ajena, o a nuestra propia imagen (el ego).
Cuando le das mucha Importancia, creas una tensión que el universo trata de equilibrar. La crítica o el conflicto solo crecen porque tú los alimentas con esa energía.
La Solución Simple: Simplemente baja la Importancia a cero. Decide que la opinión o el comentario no te define ni te quita valor. Míralo como un espectador. Si no te tomas nada personal, no hay nada que defender.
Despójate del «Personaje»
Javier Wolcoff nos dice que la defensiva es la protección de un «personaje» que hemos creado para que los demás nos acepten. Cuando ese personaje se siente expuesto o amenazado, salta la alarma.
En el fondo, la defensiva esconde un miedo profundo: miedo al rechazo, al juicio, o a no ser suficiente.
La Solución Simple: Deja de defender tu «personaje». Pregúntate: «¿Qué estoy defendiendo realmente aquí? ¿Y si simplemente suelto la necesidad de tener razón o de parecer perfecto?»
Al soltar ese personaje y aceptar tus miedos con honestidad, la necesidad de la defensa desaparece. No tienes que fingir ser nadie.
El Resumen para tu Paz
Dejar la defensiva es un acto de libertad.
- No alimentes la Importancia: Si no le pones energía, se apaga.
- No defiendas un Personaje: Si aceptas quién eres sin fachada, no hay nada que defender.
La próxima vez que sientas esa necesidad de reaccionar, respira y simplemente suelta. Verás cómo la paz reemplaza al conflicto.




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